sexta-feira, 4 de novembro de 2016

Pepe Mujica: “Si no cambia la cultura no cambia nada”. (Sem mudar a cultura, não se muda nada!)



Pepe Mujica: “Si no cambia la cultura no cambia nada”.

La igualdad debe componer las utopías que nos guían, subrayó
La conferencia de José Mujica, Pepe como se hace llamar, no ha dejado indiferente a un auditorio lleno. Directa, clara y sentida, de las que acostumbra a realizar para reflexionar comunitariamente: con temas que abarcan la globalización, que tantas desigualdades provoca en cada uno de los lugares que, en su expresión más cotidiana, acompañan y viven los delegados, las delegadas y sus respectivos movimientos;  pero sin olvidar la necesidad de plantearnos, cada uno de nosotros y nosotras, una “conversión” o transformación personal. Cambio en el que insiste y emplaza.

Mujica tiene la gran habilidad de no dejar de cuestionar y de cuestionarse; de no esquivar cuestiones o temas por delicados que sean; de querer resolver las cuestiones que interesan a la parte de la “mesa” de la humanidad que sufre. Se presenta con esa proximidad que dice estar “del hoyo”, pero demuestra una voluntad, en sus palabras, de ser una persona que disfruta de ese momento de la vida. 

Resultaría un atrevimiento sintetizar sus palabras, ricas de una profundidad que el auditorio no solo agradeció, sino que las acogió como propias de esta persona, que antes de entrar en la sala ya era una referencia planetaria y que cuando salió de ella, agrandó su legado. Tanto es así, que el periodista Ignacio Ramonet ejerciendo de presentador subrayo “cuando estamos cerca de Pepe Mujica, nos sentimos siempre mejores, lo vemos, aprendemos y nos convertimos en personas de mejor calidad humana”.

Compartimos con todos ustedes un texto con las citas más relevantes de la intervención, acompañado de un archivo de audio completo y algunas fotos de la conferencia. Que lo disfruten, tanto como esta asamblea de movimientos populares reunida en Roma.
“De las cosas que intentó dibujar la revolución francesa hay una olvidada, fracasada, que es el sentimiento de igualdad. Tenemos, no tanto la necesidad de practicar, sino de sentir la igualdad en las relaciones humanas”.

“En nuestra América Latina tan rica y vasta en recursos, 32 personas tienen lo mismo que 300 millones. Su riqueza sigue creciendo de manera brutal. Tanta concentración económica termina generando una concentración del poder político. Las decisiones que se toman en el ámbito político terminan estando a favor de quienes acumulan. Este proceso desacredita los sistemas políticos y el pueblo empieza a dar la espalda a los sistemas políticos representativos”.

“Las repúblicas aparecieron en esta etapa de la humanidad para suscribir que nadie es más que nadie. El republicano debe ser fiel en profundidad a las condiciones de la mayoría de la sociedad, y no al revés. La política no es para vivir, se vive de la política. La política es una pasión, no una profesión.

Si no cambia la cultura no cambia nada. Los cambios estructurales no modifican la conducta civilizatoria de la gente. No se puede construir la cultura solidaria a partir de valores capitalistas. La construcción de una cultura es tan importante como la construcción de una economía solidaria”.

“El capitalismo inventó una civilización que está invadiendo toda la Tierra, pero que no tiene Gobierno, tiene un mecanismo impuesto por el mercado. Esta globalización solo tiene un sello, el mercado. Es el que impone el grueso de las decisiones”.

“Vamos a asistir a un largo periodo en el que el sistema representativo no representa a toda la sociedad. Y la nueva representatividad emergente tiene que utilizar su peso, mejorar su camino, sus propuestas. Insertarse dentro de los movimientos sociales históricamente tradicionales, como los movimientos sindicales y no cometer el error de despreciar a la política, porque eso sería igual que comerse el futuro”.

“Los conflictos son inherente a los seres sociales, alguien tiene que administrar esos conflictos y ese es el rol de la política. Necesitamos de la política para que viva la sociedad, nuestro bien común”.

“Hay una solidaridad en el juego entre la muerte y la vida. Tenemos que ser solidarios con nuestra especie, tenemos que ser solidarios con nuestra vida. Hemos perdido en nuestra perspectiva que los afectos son lo más importante de la vida, y no los objetos inertes. ‘Nada en demasía’ no se puede vivir fusilado, por las señales del mercado que nos obliga a comprar, y a comprar y a comprar”. 

“La vida no es para gastarla solo trabajando, la vida necesita tiempo para el ejercicio de la libertad, y la libertad es cuando tu decides lo que haces, sin ofender a otros. La libertad es el tiempo en que no vendes tu esfuerzo, sino que gastas en cosas que a ti te gustan. No se puede envilecer la vida no respetándola”.

“Todos los pasos del progreso humano han sido consecuencia de la lucha organizada de gente que luchó. Por eso, la representación de los movimientos sociales, sus banderas, no son para ellos, son para el mundo que va a venir. Son a su vez, la parte inconclusa de una de las más maravillosas gestas de los hombres: la igualdad. Mucha libertad, independencia, fraternidad, pero ¿la igualdad? Es patrimonio de intelectuales medio raros, pero fue uno de los gritos de la revolución francesa, de los sueños que sacudieron al mundo. La forma superior de democracia es el escalón de arrancar desde el derecho de igualdad básico. Por eso a las 3T les pondría una “I”.  La definición de que somos iguales antes la ley no es suficiente, la igualdad tiene que estar debajo de los techos donde vive la gente.  La igualdad debe componer las utopías que nos guía”.

“No creo en un mundo perfecto porque sería un aburrimiento atroz; para vivir conscientemente hay que tener causa”.